10 octubre 2013

DIY · Cómo hacer una agenda y la utilidad de lo vintage

Profesamos una confianza ciega en las nuevas tecnologías; no es una crítica, pero se establece un margen muy diluido entre esa confianza y un punto de dependencia que asusta.

En el caso del almacenaje de datos, es obvio que hay personan con más o menos capacidad para recordar, pero, en el caso concreto de los números de contactos, todos necesitamos alguna ayuda. Es por esto, que para ayudar a combatir este aspecto os presento una agenda telefónica que hice con materiales muy de andar por casa:

En mi casa siempre hemos tenido una agenda vieja, en la que los tachones eran frecuentes y la ordenación de la páginas, simplemente imposible, por la desaparición de la encuadernación. Siempre quise cambiarla, pero es de las cosas que, una vez que estás en la tienda, siempre olvidas.
Así que, sea por aburrimiento o por la desesperación de no encontrar un contacto, me puse manos a la obra y realicé yo mismo la fabulosa agenda que disfrutamos hoy en día.

El proceso de realización es muy sencillo, aunque se puede complicar cuanto queramos, en mi caso, lo he dividido en tres partes:
· Elaboración del contenido
· Encuadernación
· Diseño de la portada

El contenido de la agenda que yo he realizado es muy simple, consta de líneas horizontales bajo un encabezado que marca la inicial de la letra del contacto, tanto en mayúscula como en minúscula. Estuve barajando otras opciones, como la creación de celdas de contenido, pero no quise limitar el espacio libre de anotación ni limitar la información de cada contacto, puesto que son de diversa naturaleza, personas, empresas, organismos...
Una vez decidamos el contenido que queremos sólo tenemos que escribirlo y mandarlo a imprimir.


En cuanto a la encuadernación, para ser la primera que hacía, está aceptable, si bien, os aseguro que no es un ejemplo a seguir, imagino que habrá otros blogs que expliquen cómo encuadernar unas hojas, pero yo no los en su momento consulté y el resultado es el siguiente.
Tomé las páginas que tenía que encuadernar y las fui plegando en tamaño A5 (en la fase previa de contenido había ajustado el número de páginas por letra a la vez que la doble impresión para que el resultado fuera un orden alfabético), una vez plegadas las ordené en orden alfabético y las fijé mediante grapas.
Para la portada y contraportada elegí un cartón rígido, de dos texturas y colores diferentes, blanco para la portada y marrón para la contraportada.
Centré todos los elementos y los perforé manteniendo la misma distancia entre los huecos. Para unirlos utilicé hilo de esparto y un lomo de cartón blanco.


Llegados a este punto ya tendremos la agenda hecha. Ahora bien, con una portada blanca que presenta una predisposición muy alta a ser coloreada, y en mi casa entran muchos niños. Así que decidí diseñar algún dibujo para decorar la portada, aprovechando el mismo material residual de la contraportada, realicé unos números en relieve haciendo referencia al teclado telefónico.


Ahora sí, ¡tenemos la agenda telefónica lista para llenarla de contactos!

Para realizar esta manualidad he utilizado:
· Folios A4, impresos según el contenido.
· Cartones.
· Grapadora.
· Taladro.
· Hilo de esparto (tendrá un nombre oficial que desconozco).
· Cola blanca.


Como bien sabéis tengo un smartphone con una capacidad muy limitada, tal es así, que el pobre no sabía qué más avisos darme para que lo vaciara de las cosas innecesarias que contenía. El otro día pensé que había llegado el momento de decirle adiós al dichoso mensaje: "...getting low..." y me adentré en el apartado ajustes-aplicaciones y me puse a borrar archivos que creía que no eran precisos.
La sorpresa vino luego, cuando volví al menú inicial, y vi que muchas de las aplicaciones habían desaparecido, esto tenía fácil solución: me las podía volver a descargar; el susto fue mayor cuando me di cuenta de que tampoco tenía los contactos guardados, habían desaparecido, pero tampoco era un problema , puesto que los podía recuperar de mi agenda; hasta aquí todo normal, hasta que me percaté de lo más extraño, también habían desaparecido los archivos de sonido, silenciando para siempre mi smartphone... sí, se me fue de las manos!

Son de esas cosas que piensas que nunca te pasarían a tí, pero ocurren. Ahora entiendo la desesperación de algunos amigos que publican en las redes sociales que han perdido todos los datos, si se hubiesen detenido un momento a guardar los datos en un lugar seguro no sería para tanto.

Así que esto es todo por hoy, ¡nos vemos pronto con más DIY!

Y aprovechad el finde para poner a salvo vuestros contactos, sin olvidar hacer alguna que otra llamada para retomar conversaciones estancadas.

A veces pienso que el mundo moderno se nos va de las manos.


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